
Llevo haciendo alarde de paciencia durante unos meses y parece que así no consigo nada. Por eso me veo obligada a ponerme dura, mira que me gusta poco y a decir las cosas bien claritas.
Lo primero es que debe parar de llover ya, que lo estamos pasando fatal con tanta agua. El sur está ahogándose y al resto de España ya nos han salido escamas. Necesitamos el sol para subir el ánimo y enfrentarnos a otros problemas más serios que tenemos. Ya está, espero que quien sea el que toma esas decisiones me escuche y encienda el puñetero sol, a ver si nos calienta un poco el alma y nos recarga el corazón.
Basta ya de terremotos, vientos huracanados y demás catástrofes. Esto empieza a no ser serio. Demasiadas muertes y demasiado sufrimiento. ¿Este planeta no nos va a dar una tregua para que podamos reconstruir las ciudades y nuestro ánimo? ¿Ha llegado el temido momento en que nuestra tierra se ha rebelado frente tanto abuso?
Y ahora la crisis ninja, esa preocupación continua, presente cada día en nuestras vidas. ¿A quién no le ha afectado? Los que tenemos un sueldo mensual, sufrimos pensando en amigos y familiares que no tienen tanta suerte, e invocamos a todas las fuerzas de la naturaleza para que nuestra suerte no cambie y podamos seguir viviendo con cierta tranquilidad. Miramos de reojo a esa espada de Damocles que tenemos sobre nuestras cabezas con desasosiego. Además hemos perdido la fe en que esto sea un bache transitorio, y pocos piensan ya que tenga alguna solución viable. Ayer me leí el libro de Leopoldo Abadía sobre las causas de esta crisis, y en el fondo no es más que la avaricia y el poco sentido común lo que nos coloca a todos en esta situación tan complicada.
Mi marido trabaja con gente de muchas nacionalidades, se relaciona con empresas de base no europea, y hace tiempo que me viene comentando que Europa se está quedando atrás, y que el principio de la decadencia está servido.
A este panorama general hay que añadir los problemas que cada uno tiene de caracter personal, de familia o los de salud, todavía peores.
Ya está, esto no sirve para nada, pero si no lo escribo, me reventaría por otro lado. Y menos mal que todavía le echamos sentido del humor. Mi hermano escribía el otro día en su blog, que su enano de jardín está hecho un atleta con tanto terremoto, lluvia y viento. Siempre nos quedará eso, el sentido del humor, y por favor, que salga el sol ya, por donde sea, pero que salga ya.