Cloti nos explicó en su blog las series que está siguiendo y cuando quise hacerle un comentario eran tantas las cosas que quería decirle que pensé mejor hacer una entrada en mi propio blog.
Yo tampoco veo nunca la tele. Pero nunca, nunca. A cambio sigo muchísimas series de televisión, siempre en el ordenador. Te ahorras la publicidad, las paras cuando quieres y te saltas lo que no te apetece. El otro día mis hijos me dijeron que la televisión principal de la casa hace un mes que no sintoniza y yo no me había enterado. También me dijeron que no lo arreglara, que no valía la pena, que sólo la usan para la Playstation. ¡Pobre futuro tiene le tele!
He pasado de ver cine a diario a ver series. No sé si es bueno o malo pero me entretienen mucho más. Las veo mientras plancho, cocino o coso. Y todas las noches antes de dormir.
Esta es la lista interminable de las que sigo.
House, en su octava temporada. No me cansa nunca, los diálogos me divierten y el médico malhumorado me apasiona. Hay lineas argumentales que me interesan más que otras pero no me aburren nunca
Sigo las aventuras de las Army wives. Conozco por experiencia propia la vida en una base americana y me gusta mucho recordar esa parte de mi vida. Me interesan las series que tratan de las relaciones entre varias amigas, son como la vida misma
Cómo conocí a vuestra madre. Una de las series más inteligentes que se han rodado nunca. Hay que darle una oportunidad porque ha mejorado mucho con el tiempo, iba a decir que como yo misma, pero mejor me callo :) La primera temporada es flojita y a partir de ahí es puro arte.
Mildred Pierce, sólo cinco capítulos de drama continuo. La vi entera en dos días y después fue obligatorio recordar la película en la que se ha basado,
Alma en suplicio, con una fantástica y ojiplática Joan Crawford. Comparar una y otra es absurdo porque son cosas diferentes hechas en tiempos distintos, pero la hija mala es mucho más mala en la serie que en la peli.
Pan Am. Me requetechifla. Los guiones son flojillos pero da igual porque la ambientación es tan perfecta, el vestuario tan ideal y ellas cogen el bolso con tanta gracia, que da igual lo que te cuenten. Es lo más parecido a viajar en el tiempo que conozco.
Anatomía de Grey, también en su octava temporada. Estos cirujanos son ya como de la familia, tanto que si los veo por ahí en una película algo me chirría dentro. Pero.. ¿éste no era cirujano en Seattle?
Diario de una doctora, creo que la única serie alemana que conozco. Es rápida, divertida y un poco desesperante sobre todo por la torpeza de la protagonista.
Por supuesto The big bang theory, aunque la quinta está flojita, flojita. Lo mejor, como siempre, Sheldon Cooper y sus camisetas fashion.
Modern family, en su tercera temporada. Maravillosa si consigues pasar por el personaje del padre que tiene miga el hombre, me río de pura angustia. Vaya desastre de persona. Y estoy enamorada de Cam, el gay gordito, dulce y entrañable.
Tengo en espera Érase una vez y la segunda temporada de Juego de tronos. Y estoy de luto por haber terminado Donwton Abbey y Parenthood.
También me enganchan las series españolas. Sigo El barco, Águila Roja, Los protegidos, Cuéntame y alguna más. Por el camino se quedó La fuga, demasiado violenta para mi gusto.
Capítulo aparte es Alaska y Mario. Aunque lo venden como un reality a mí me parece verlos ensayar las escenas de cada capítulo. Tienen la casa más divertida, los amigos mas increíbles y una filosofía de vida que envidio por superficial. No parece que se coman mucho la cabeza con los problemas que a mí me la devoran. Igual por eso mismo me relaja tanto. Y me río como una loca con las cosas de "Marito" y su facilidad para hablar inglés. Aparte del cotilleo de ver su casa, al novio de Amenabar o a Alaska sin maquillar...
Después hay series que no salen nunca de mi vida porque las voy viendo cíclicamente, casi siempre en verano, como son Las chicas Gilmore, Friends, Vientos de agua y Orgullo y prejuicio. No sé por qué pero de repente me apetece revisar alguna de ellas y si empiezo ya no sé parar hasta acabar con el último capítulo.
¿Vosotros que veis?